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El adiós del «Rocket Man»: Elton John conmueve al Coloso de Santa Úrsula en una noche histórica que desafió al tiempo

3 de octubre de 2026

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Hay despedidas que duelen y hay otras que se convierten en leyendas vivas antes de que caiga el último telón. Elton John, el pianista indiscutible del pop-rock mundial, volvió a pisar suelo mexicano tras 14 años de ausencia para ofrecer lo que marca el tramo final de su adiós definitivo a los escenarios internacionales. El recinto del sur de la Ciudad de México —históricamente conocido como el Estadio Azteca— vibró como en sus mejores épocas, albergando una comunión generacional que demostró por qué la música de este gigante británico es inmune al paso de los años.

Desde los primeros acordes de «Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding», quedó claro que esto no era un concierto rutinario de grandes éxitos, sino una ceremonia de agradecimiento mutuo. A sus 79 años de edad, con la elegancia sobria de un traje blanco y aferrado a las teclas de su piano, el autor de «Your Song» dejó en claro que la maestría musical no se desgasta; se refina. A pesar de los pronósticos meteorológicos que amagaban con opacar la noche —con una pertinaz lluvia que hizo acto de presencia mientras interpretaba el himno de resistencia «I’m Still Standing»—, la comunión entre el británico y el público mexicano se mantuvo inquebrantable.

Desde una perspectiva analítica y crítica, la llegada de Elton John a este coloso monumental trasciende el mero fenómeno comercial de la nostalgia. En una industria musical actual saturada de productos efímeros, algoritmos de TikTok y espectáculos prefabricados en pistas de acompañamiento, ver a un músico de su talla interpretar en riguroso directo un setlist robusto de más de dos horas —recorriendo joyas como «Tiny Dancer», «Rocket Man» y una desgarradora versión en solitario al piano de «Candle in the Wind»— es una auténtica rareza en vías de extinción.

Asimismo, este despliegue deja al descubierto las contrastantes realidades de la infraestructura de conciertos en México: mientras los boletajes y los precios estratosféricos generan debates sobre la gentrificación de los grandes eventos culturales en el país, la respuesta masiva de los fanáticos confirma que la Ciudad de México sigue siendo una plaza vital, un termómetro emocional ineludible para las leyendas antes de su retiro definitivo.

El broche de oro llegó con los bis: una atmósfera íntima construida con «Cold Heart» y coronada, como no podía ser de otra manera, por «Your Song», dejando claro que aunque el «Rocket Man» guarde su vuelo, su estela sonora ya es patrimonio indeleble de la memoria colectiva mexicana.

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