EDOMEX

¿Cábala rota o mala suerte? El drástico cambio de sede de Sheinbaum que coincidió con el fracaso nacional

El fútbol vive de cábalas, rituales y costumbres, pero esta vez, romper la rutina costó caro. La presidenta Claudia Sheinbaum decidió vivir el partido de la decepción tricolor en territorio mexiquense, acompañada por la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez. Lo que pintaba para ser una fiesta histórica en la entidad terminó por convertirse en el escenario del adiós mundialista.

Llama la atención la estrategia de la mandataria para seguir los duelos de la Selección Mexicana. En los primeros compromisos de la fase de grupos, Sheinbaum se mantuvo en la capital del país: dos veces eligió distintas alcaldías de la Ciudad de México para vibrar con la afición y, en otra ocasión, optó por la intimidad de Palacio Nacional junto a su pareja. En todas ellas, la suerte sonrió y el Tri avanzó.

Sin embargo, para el crucial compromiso del quinto partido —el de la gloria o el infierno—, la presidenta prefirió salir de su zona de confort y mudarse a un municipio del Estado de México. El resultado ya lo conocemos todos: una dolorosa eliminación ante Inglaterra que deja el corazón roto de millones.

En las redes y las calles el debate ya comenzó entre los más supersticiosos: ¿Fue el cambio de sede al Edomex la verdadera causa de la mala suerte y la debacle nacional, o simplemente se acabó la magia táctica en la cancha? Lo cierto es que el cambio de ritual no funcionó y el sueño tricolor murió en tierra mexiquense.

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