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El ocaso del «rochismo»: El punto de quiebre político que sacude los cimientos de la 4T

24 de agosto de 2026

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El movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados políticos se han caracterizado por navegar en medio de la controversia permanente, pero lo que hoy ocurre en el epicentro de la autodenominada Cuarta Transformación supera cualquier precedente. El caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya —atrapado en una red de señalamientos directos por parte de la justicia de los Estados Unidos y una creciente fractura interna— marca sin lugar a dudas el momento más álgido, delicado y definitivo para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La cronología reciente expone una crisis sin anestesia. Tras un intento fallido y por demás solitario de retomar el poder en el Ejecutivo estatal —desafiando el pulso institucional y la desaprobación explícita desde Palacio Nacional con la máxima de que «el poder sin principios se vuelve arrogancia»—, el mandatario sinaloense tuvo que dar marcha atrás y solicitar una nueva licencia indefinida. El desplome del respaldo partidista fue inmediato: la cúpula de Morena, sus gobernadores afines y las bancadas legislativas se deslindaron de una jugada interpretada como un desafío a la línea de mando central, evidenciando que los proyectos personales ya no tienen cabida frente a la estabilidad del régimen.

Lo que está en juego trasciende la suerte política de un solo individuo; pone a prueba la capacidad del Estado mexicano para contener las presiones geopolíticas y judiciales provenientes de Washington, donde las agencias y el Departamento de Justicia estadounidense mantienen abiertas investigaciones de alto impacto. Con un Congreso estatal obligado a definir una gubernatura interina en medio de protestas sociales, exigencias de perfiles limpios ajenos al «rochismo» y carpetas activas en la Fiscalía General de la República (FGR), la narrativa oficialista experimenta un antes y un después ineludible.

La historia la conocemos de sobra; el desenlace, que por momentos parece calcado de un guion de intriga política de Hollywood, continúa escribiéndose a golpietazos entre la presión internacional, la purga de inercias incómodas dentro del movimiento guinda y la urgencia de demostrar que la ley está por encima de cualquier lealtad de grupo. El futuro inmediato de Sinaloa y la cohesión de la 4T se juegan en esta partida decisiva.

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