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Raúl Jiménez: ¿Por qué el ‘Lobo de Tepeji’ es más ídolo en la fría Inglaterra que en la ingrata afición mexicana?

14 de septiembre de 2026

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Mientras en las mesas de debate de la televisión nacional se le desprecia, se le cuestiona por cada fallo y se le exige un rendimiento de videojuego sin entender el desgaste físico, en las gradas de la Premier League el nombre de Raúl Jiménez se corea con respeto absoluto. La reciente y vibrante etapa del delantero mexicano —quien tras brillar con la Selección Mexicana en la Copa del Mundo mantiene su jerarquía y ahora aporta con goles vitales saliendo desde el banquillo con el Wolverhampton Wanderers— desnuda una triste realidad: el aficionado y el periodismo mexicano sufren de una miopía crónica para valorar a sus propias leyendas vivientes.

El fenómeno del «Lobo de Tepeji» en el fútbol inglés no es fortuito. A base de resiliencia, de superar una fractura de cráneo que habría retirado a cualquiera y de picar piedra en equipos de alta exigencia física como el Fulham y su actual regreso triunfal a los Wolves, Jiménez ha construido una marca de más de 30 goles en la máxima categoría del fútbol inglés a lo largo de su trayectoria. Su reciente anotación agónica de pierna zurda al minuto 90 ante el Sheffield United no hace más que confirmar lo que la afición británica entiende a la perfección: un delantero de jerarquía se mide por su capacidad de resiliencia y su peso en los momentos clave, no por los memes de una afición acostumbrada al triunfalismo vacíos.

Análisis crítico: En México exigimos ídolos de plástico, construidos a base de campañas publicitarias de la Liga MX, pero cuando un profesional de élite triunfa en el extranjero, la crítica nacional prefiere la burla fácil. En Inglaterra, la afición valora el sacrificio táctico, el juego de espaldas, la inteligencia para asociarse y el pundonor deportivo que Raúl demuestra en cada partido, incluso entrando de relevo para darle tres puntos de oro a su escuadra. Allá es una figura respetada por la historia que forjó; aquí, la crítica mezquina olvida con facilidad que es de los pocos delanteros nacionales que compiten de tú a tú en la élite mundial.

La idolatría que genera Jiménez en las islas británicas es el reflejo de una cultura futbolística que sí sabe reconocer el esfuerzo, la madurez y la jerarquía de un veterano de mil batallas. Es momento de dejar de consumir la crítica barata y empezar a dimensionar que estamos ante uno de los mejores atacantes de la historia moderna de nuestro balompié, un auténtico embajador del gol que es profeta en tierras extrañas porque en su propio país impera la desmemoria y la crítica destructiva.

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