Mito, ciencia y paranoia colectiva: ¿Por qué México tiembla en septiembre? Esto dice la UNAM
5 de septiembre de 2026
Nacional
Cada vez que el calendario marca el noveno mes del año, una sombra de recelo cruza el territorio mexicano. Las alarmas invisibles del imaginario colectivo se encienden ante la pregunta obligada: ¿Es verdad que septiembre es el mes de los sismos en México? Para separar la superstición del rigor científico, en RC Noticias México conversamos en exclusiva con el Dr. Carlos Valdés, jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, quien desmenuza con datos duros y evidencia académica una de las creencias más arraigadas y temidas del país.
Mitos vs. Realidad: La estadística frente al miedo
La coincidencia histórica de grandes sismos en fechas emblemáticas dentro del mes de septiembre ha alimentado una narrativa casi mística. Sin embargo, desde la trinchera de la ciencia, la respuesta es tajante: la naturaleza no tiene calendario ni memoria patriótica.
El Dr. Carlos Valdés aclara que, desde la perspectiva matemática y probabilística, la ocurrencia de sismos de gran magnitud en septiembre responde a una mera coincidencia estadística y no a un patrón estacional o geofísico. México es, por su propia naturaleza tectónica —al encontrarse en el cinturón de fuego y con la interacción de placas como la de Cocos, la Norteamericana y la del Pacífico—, un país sísmicamente activo los 365 días del año. Pensar que la tierra «tiembla más» en un mes específico es un sesgo cognitivo alimentado por la memoria colectiva y el impacto emocional de los eventos pasados. La verdadera lección no es temerle a una fecha en el calendario, sino asumir que el peligro es permanente.
Prevención real: Más allá del simulacro
Frente a una amenaza constante que no avisa día ni hora, la protección civil no puede seguir operando bajo protocolos improvisados o de reacción tardía. La entrevista con el especialista de la UNAM subraya que la diferencia entre la tragedia y la supervivencia radica en la cultura de prevención que se teje al interior de los hogares y centros de trabajo.
Es imperativo replantear el plan familiar de protección civil: revisar rutas de evacuación libres de obstáculos, asegurar objetos pesados que puedan convertirse en proyectiles durante un movimiento telúrico, identificar las zonas de menor riesgo dentro de los inmuebles y contar con una mochila de emergencia actualizada que incluya agua embotellada, documentos en formatos digitales o protegidos, linterna, radio de baterías y medicamentos esenciales. La prevención salva vidas, pero solo cuando se convierte en un hábito constante y no en una reacción de pánico institucionalizada.
Vocaciones del futuro: La sismología como escudo nacional
Entender el subsuelo mexicano no es solo un ejercicio académico, es una cuestión de seguridad nacional. Por ello, el Dr. Carlos Valdés destaca la relevancia estratégica de impulsar las carreras universitarias vinculadas a la sismología, la geofísica y las ciencias de la Tierra.
En un país altamente sísmico, la formación de especialistas multidisciplinarios se vuelve indispensable para el desarrollo de tecnologías de alertamiento temprano más precisas, mejores normas de construcción y una planeación urbana que respete las características geológicas del territorio. Invertir en ciencia y tecnología aplicada a la prevención de desastres es la única vía para construir un México verdaderamente resiliente ante los embates de la naturaleza.




