Paro de transportistas asfixia los accesos a la CDMX: Inseguridad y fisuras fiscales detonan un colapso carretero de alcance nacional
26 de octubre de 2026
República
En una jornada de paralización que pone en evidencia la fragilidad de las arterias viales del país, el gremio del autotransporte de carga tomó este lunes las principales vías de acceso al Valle de México y puntos neurálgicos en 19 entidades de la República. La movilización, convocada por agrupaciones como la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) y la Fematrac, mantiene colapsadas vialidades clave como la autopista México-Pachuca, México-Toluca, México-Querétaro, Chamapa-Lechería y la México-Puebla.
La crisis vial derivó en cierres totales y caravanas a vuelta de rueda dirigidas hacia el Palacio Legislativo de San Lázaro. Miles de automovilistas y usuarios de transporte público han quedado varados por horas, viéndose obligados a emprender caminatas kilométricas para cruzar los límites del Estado de México e ingresar a la capital.
El fondo del conflicto: Crimen organizado y presión tributaria
Detrás del embotellamiento masivo subyace un reclamo estructural que combina la violencia en los caminos y la resistencia fiscal:
- Inseguridad desenfrenada: De acuerdo con cifras de cámaras del sector, las carreteras mexicanas registran en promedio 21 robos diarios a unidades de carga, de los cuales el 80% se comete con violencia extrema. El robo de camiones, extorsiones en casetas y cobro de piso por parte del crimen organizado han vuelto inviable la operación logística en tramos críticos del centro y sur del país.
- Tensión por la Ley de Ingresos: El descontento se agudizó tras las recientes modificaciones enviadas al Congreso, donde las autoridades hacendarias buscan ajustar esquemas de estímulos al sector que calificaron como «excesivos». Mientras el Ejecutivo federal califica la protesta como una reacción de un sector acotado, los choferes denuncian que la carga tributaria no corresponde con la nula protección que reciben en las rutas.
Impacto económico e inacción en el diálogo
El bloqueo intermitente y los filtros de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en accesos clave como Calzada Vallejo e Insurgentes Norte paralizaron el flujo comercial hacia los centros de distribución del Valle de México. Aunque la Secretaría de Gobernación y Hacienda anunciaron la apertura de mesas de trabajo, la dirigencia transportista advierte que no retirará las unidades de los acotamientos ni de los accesos principales hasta obtener compromisos ejecutivos con fechas de cumplimiento en materia de patrullaje de la Guardia Nacional.
La protesta evidencia una constante crítica: la red de distribución de insumos del país opera bajo un cerco permanente de extorsión y delincuencia, donde la respuesta institucional sigue corriendo detrás del caos vial y de las pérdidas millonarias en la cadena de suministro.




