¿El dinero todo lo borra? Benjamín Gil, de “enemigo” escarlata a nuevo mánager de Diablos Rojos del México
15 de octubre de 2026
Deportes
Por la redacción de RC Noticias México
El beisbol mexicano acaba de dar un giro digno de guion de telenovela. Benjamín Gil, el mánager de la Selección Mexicana y uno de los estrategas más polémicos e influyentes de los últimos años, fue anunciado oficialmente como el nuevo timonel de los Diablos Rojos del México para la temporada 2027 de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).
El movimiento es un absoluto bombazo en lo deportivo, pero también una jugada que levanta cejas en las tribunas del Estadio Alfredo Harp Helú.
Gil llega al infierno escarlata tras la salida de Lorenzo Bundy, quien pasa a ser asesor deportivo después de haber conducido al equipo capitalino a dos campeonatos consecutivos. La vara dejada por Bundy no es alta, es monumental. Sin embargo, la directiva roja decidió apostar por la agresividad mediática y competitiva de «El Matador».
El dato incómodo que la afición no olvida
Lo que le añade picante a este movimiento no es solo el imponente currículum de Gil —quien cuenta con un anillo de Serie Mundial como jugador (2002 con los Angels), múltiples títulos en la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) y el histórico cuarto lugar con México en el Clásico Mundial de Béisbol 2023—, sino el tenso historial entre el timonel y la fanaticada roja.
Durante la Serie del Rey 2025, mientras dirigía a los Charros de Jalisco (equipo que cayó ante los mismos Diablos), Gil lanzó frases incendiarias al asegurar que la afición escarlata no era el tipo de gente que le gustaría representar, insinuando incluso que «se habían escapado unos hooligans del futbol» al estadio. Hoy, el beisbol —y un contrato de peso— lo colocan precisamente al frente del equipo al que prometió nunca dirigir.
La presión inmediata en el Infierno
En RC Noticias México lo analizamos directo y sin rodeos: los Diablos Rojos no están contratando solo a un mánager de alto perfil; están comprando un reflector gigante. A Benjamín Gil no le bastará con meter al equipo a playoffs; en una organización que ostenta 18 campeonatos y que viene de dominar la liga, cualquier resultado que no sea levantar la Copa del Rey en 2027 será visto como un fracaso absoluto.
Queda la incógnita de cómo responderá la fanaticada capitalina en la inauguración del torneo cuando Gil pise la raya del dugout portando la franela escarlata. ¿Hubo perdón mutuo o el romance arrancará con sabor a tregua forzada?




