CDMX

¿El día que se apagó la capital? Un Ángel de la Independencia desierto y el luto nacional tras el adiós mundialista

6 de julio de 2026 CDMX

El gozo se fue directo al pozo. El Ángel de la Independencia, ese eterno epicentro de las grandes gestas y las noches de gloria mexicana, lució esta tarde más solo y abandonado que la mañana de un 16 de septiembre, un 25 de diciembre o un primero de enero. No había banderas ondeando, ni cánticos, ni el ensordecedor rugido de una afición que, hasta hace unas horas, se atrevía a soñar con lo imposible.

La derrota que los aristócratas ingleses le recetaron al seleccionado mexicano de fútbol caló hondo en el corazón de la Ciudad de México. El impacto del golpe se sintió de inmediato en la actividad económica y social de la capital: restaurantes, bares, antros y las tradicionales fonditas —que esperaban una derrama económica histórica y un ambiente de fiesta total— terminaron sumidos en una atmósfera más triste y solemne que la de un servicio funerario. Las pantallas se apagaron temprano y las mesas quedaron vacías mucho antes de lo previsto.

El rostro de la CDMX cambió drásticamente en cuestión de noventa minutos. El silencio sepulcral que ahora reina en el Paseo de la Reforma es el reflejo de una herida profunda para el capitalino, quien sabe perfectamente que una ilusión y una alegría de esta magnitud no se volverán a tener en muchos, muchos años. Hoy la capital no duerme de fiesta; hoy la capital duerme de luto futbolístico.

Foto: RC Noticias México

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