¿Qué duele más: el Mundial o el T-MEC? El verdadero impacto en los bolsillos mexicanos
10 de julio de 2026 | Nacional
La reciente eliminación de la Selección Mexicana del Mundial ha dejado un sentimiento de profunda decepción en la afición. Sin embargo, más allá de la frustración deportiva, el verdadero golpe para el país se juega en la mesa de las negociaciones internacionales. En entrevista con Raymundo Cruz, el Lic. Julio Alejandro Millán, Presidente de Consultores Internacionales, advirtió que quedar fuera del T-MEC —o enfrentar una cancelación del tratado comercial— tendría repercusiones drásticas y directas sobre la economía familiar de los mexicanos, superando por mucho cualquier crisis futbolística.
De acuerdo con el especialista, la posibilidad de que el acuerdo bilateral sufra modificaciones severas o llegue a su fin representa una amenaza real para la estabilidad financiera de México. El impacto afectaría de manera asimétrica a ambas naciones:
- Para México: La cancelación del T-MEC golpearía el corazón de las exportaciones, afectando sectores clave como el automotriz, el manufacturero y el agroalimentario. Esto se traduciría en una pérdida masiva de empleos, una reducción de la inversión extranjera directa y, en consecuencia, un aumento en la inflación y en los precios de los productos básicos. El efecto se sentirá de forma inmediata en los bolsillos de los ciudadanos, mermando el poder adquisitivo de las familias.
- Para Estados Unidos: Aunque la economía estadounidense es mayor y más diversificada, no saldría ilesa. La ruptura de las cadenas de suministro compartidas elevaría los costos de producción para las empresas norteamericanas, lo que incrementaría los precios de diversos bienes de consumo para sus propios ciudadanos, además de desestabilizar la competitividad de la región frente a otros bloques económicos como el asiático.
Millán enfatizó que, mientras el descalabro deportivo es un trago amargo temporal, la incertidumbre en torno al tratado comercial define el rumbo del crecimiento económico y el empleo en el país. La verdadera prioridad para México debe centrarse en defender y fortalecer las condiciones del acuerdo, ya que una resolución desfavorable impactará de forma permanente la calidad de vida de la población.




